
Nunca la Minga de Resistencia Social y Comunitaria se planteo como un proceso encaminado hacia las justas electorales. La Minga surgió de las entrañas del descontento social en el Cauca, de la necesidad de liberar la tierra del maltrato y la codicia, de la urgencia de movilizar la palabra hacia una agenda social de país, del encuentro sectorial amplio y democrático y de la necesidad de un claro referente de unidad.
Muchos kilómetros y muchas conversas se han caminado con la palabra a cuestas.
El ejemplo indígena del Cric ha traspasado esas fronteras inútiles de los departamentos. El ejemplo campesino del Cima y de Cajibio y de La Vega y de tantas laderas en el Cauca ha llegado al Catatumbo, al Sur de Bolívar, al Choco y hasta las callosas manos del arriero antioqueño, el sabanero de Sucre y jinete de la vibrante Arauca. Los estudiantes del Cauca y las mujeres del Cauca llamaron a la Minga en la Maria y llegaron de las universidades y desde las organizaciones de mujeres que se resisten a creer que el machismo y el paternalismo tienen que ser la norma. Pero no solo el Cauca estaba llamando a la Minga, estaban los corteros del Valle y aquellos que apaleados, resistieron en La Cumbre de Organizaciones la fuerza militar de un gobierno oprobioso, que en un combate desigual asesino a Pedro Pascue y dejo heridos a niños, mujeres y mingueros. La Minga junto sentimientos refundidos y nos encontró en ese matrimonio entre la rabia y la alegría.
Aida estuvo allí como vocera de la Minga liderando con su voz recia el debate con el presidente. En esa época era Consejera del Cric. Más tarde se le promovió como palabrera mayor de la Minga. También estaban Feliciano y Marilen, representando a un grupo distinto, diverso, ambiguo y esperanzado, que en Minga sigue creyendo en un movimiento social con aspiraciones de fuegos milenarios. Todos somos voceros y todos palabreros
Hoy Aida es candidata al Senado por la circunscripción especial indígena. No se opone a nadie, ni se rebela contra ninguna autoridad mayor, siente que ha sido perseguida, señalada y torturada por los enemigos de la Minga Social. Siente que su palabra se extiende y se libera sin ambiciones ni distancias con nadie. Aida es amorosa y firme, es mujer, madre y líder, es indígena y campesina, pero también minera de Tierradentro, es sabia y sobre todo es humilde. La voz se desprende de sus labios sin pedirle permiso a la propia Aida que quisiera quedarse en la tranquilidad del arrullo matutino del campo, al lado de su hija. Pero es gigante por encima de su pequeña estampa y es valiente por encima de la cobardía de sus enemigos.
Nadie obliga a nadie, todos tenemos en la Minga Social puestas nuestras esperanzas de patria. Nadie le impone a nadie nada, somos un colectivo donde todo se cubre de propuestas. En mi nombre, en el de nadie mas, quisiera poner hoy a consideración de la Minga a Aida como palabrera en el camino hacia el parlamento colombiano. Y sin escusas ni debates porfiados, propongo dejar pasar este texto como un viento que te refresca o te empuja, pero nunca como disociador de la nada.




El proceso de la minga de pensamiento se ve aqui reflejando en el espiritu y la etica que propone la minga.